The Trace Journal

Curso de iniciación a la moda rápida

Nos suelen preguntar por qué pusimos en marcha Trace Collective y, sin lugar a dudas, una de las razones principales es hacer frente a los enormes daños ocasionados por la moda rápida.


Queríamos dedicar algo de tiempo a ordenar la información que hemos recopilado durante estos últimos años sobre la industria de la moda y, para compartirla, hemos preparado esta serie de cuatro entradas de blog. Esta es la primera de ellas, así que pensamos que sería lógico empezar por el principio, es decir, desentrañar el significado de la moda rápida y averiguar qué ocurre entre bastidores (o sea, en tu tienda de Zara más cercana).


Se puede describir la moda rápida como aquellas «prendas económicas producidas de forma rápida por grandes distribuidores del mercado de masas en respuesta a las últimas tendencias». Se encuentra en el polo opuesto al modelo de producción tradicional, que se basa en la temporalidad y en casas de diseño.


Desde la aplicación Good on You (descárgatela, ¡son geniales!) señalan 5 factores clave para averiguar si una marca se atiene a los ideales de la moda rápida:

  1. Produce cientos de estilos, que cubren todas las últimas tendencias.

  2. Pasa muy poco tiempo entre el momento en que una marca o prenda se ve en la pasarela, o en las redes sociales de alguien famoso, y cuando esta sale a la venta.

  3. Funciona gracias a que externaliza su producción a mercados en el extranjero, que ofrecen la mano de obra más barata y emplean a trabajadores con salarios bajos, sin derechos ni condiciones de seguridad adecuados, así como en cadenas de suministro complejas con poca transparencia.

  4. Las prendas se producen en cantidades muy limitadas, una idea abanderada por Zara. Esto genera una sensación de prisa o urgencia en los compradores porque saben que, si no compran inmediatamente lo que les gusta, es probable que pierdan la oportunidad.

  5. Emplea telas baratas y de baja calidad; las prendas se degradan después de unos pocos usos y acaban en la basura.

Algunas de estas características no son exclusivas de la moda rápida, pero nos ofrecen una buena panorámica de lo que representa esta industria y nos ayudan a identificar las marcas de moda rápida.


La consecuencia de todo esto es que la moda rápida, mediante precios y calidad baratos, ha hecho que la ropa sea un bien desechable. Mientras que otros bienes y servicios necesarios, tales como los seguros, la vivienda y la educación, son cada vez más caros para las clases bajas y medias, la moda se ha convertido en un producto deflacionario. Gracias a sus precios cada vez más bajos, ir de compras se ha convertido en la actividad por excelencia de los fines de semana para muchos de nosotros.


¿Qué quiere decir todo esto y por qué nos importa?

Podríamos decir que la situación está fuera de control. En la actualidad, se fabrican 80 000 millones de prendas nuevas cada año, un 400 % más que hace dos décadas. Puesto en perspectiva, la población mundial es de unos 7 700 millones de personas y un porcentaje significativo de ellas vive en economías emergentes, apenas sin ningún ingreso disponible y, por supuesto, sin ser consumidores de moda rápida. Las cuentas no salen.


De media, solo el 20 % de esos 80 000 millones de prendas producidas por año se utilizan de forma habitual, lo que significa que la mayoría de la ropa acaba incinerada o en vertederos (un abrumador 73 %, para ser precisos). En Reino Unido se estima que cada año 350 millones de kilos de ropa terminan en un vertedero. Según el periódico The Economist, la ropa es la categoría de residuos que ha experimentado el mayor crecimiento en el país. Estados Unidos muestra unas cifras igual de alarmantes: de media, el consumidor tira a la basura 32 kg de ropa cada año. Si se extrapola a la población nacional, la cifra alcanzó los 11 millones de toneladas de residuos textiles al año, solo en EE. UU. (1 tonelada = 1 000 kg). En 2017, el último año con datos en valor agregado disponibles, el peso total de los residuos sólidos textiles arrojados en vertederos de todo el mundo ascendió a 92 millones de toneladas. Cada segundo, se desecha en vertederos o se quema el equivalente a un camión de basura lleno de ropa.



Quizás ya estéshorrorizado por estos números, pero, seamos sinceros, todavía no te hemos contado mucho aparte de que utilizamos (y tiramos) un montón de ropa. Puede que no parezca gran cosa, así que, ¿por qué es importante?


Ryan Gellert, director de operaciones en Europa y Oriente Medio de Patagonia, lo expresó muy bien en una entrevista este año: «Como sector, estamos creando productos que la gente no necesita; lo hacemos al estimular la demanda y al crear una sensación de que, si no compras ahora, no estará disponible más tarde. Estamos en una carrera hacia el abismo en precios y calidad que crea un modelo insostenible».



¿Cómo de insostenible exactamente? La moda puede haberse convertido en un bien deflacionario, pero este no es el caso de las materias primas y los recursos que se emplean para producir nuestra ropa. Estas se encarecen con el tiempo debido a la escasez de recursos naturales y a los niveles de inflación naturales. Sin embargo, si las empresas de moda rápida quieren mantener sus minúsculos precios (o reducirlos aún más, como suele ocurrir), tienen que ceñirse a precios de ropa y fabricación extremadamente bajos, para poder conservar sus márgenes de beneficio.


¿Cómo es posible que las marcas de moda rápida conserven sus márgenes con unos precios tan sumamente reducidos? Recortando gastos en el abastecimiento textil y en mano de obra. Esto implica que las telas y materiales empleados en nuestra ropa son, y perdón por la expresión, terribles para el medio ambiente y para nuestros cuerpos (esto último suele pasar desapercibido), y que las fábricas de confección se enfrentan a enormes presiones de gastos para cumplir con los objetivos de las marcas.


En palabras de Lucy Siegle: «La moda rápida no es gratis. Alguien, en algún lugar, está pagando».

Y si no somos nosotros, ¿quién está pagando? Una pista: los trabajadores de la cadena de suministro y nuestro planeta. Te contaremos más en las próximas dos entradas, que puedes leer haciendo clic sobre los enlaces de las imágenes.



Esta primera publicación titulada Curso de iniciación a la moda rápida es la primera de una serie de cuatro entradas.

Para preparar esta entrada hemos utilizado las siguientes fuentes:


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